Nuestro Señor Jesús de la Humildad · Francisco Berlanga de Ávila, 1994
La imagen de Nuestro Señor Jesús de la Humildad representa iconográficamente el momento en el que Jesucristo es condenado a muerte por el Sanedrín, tras haber confesado que Él es el Hijo de Dios.
Como recogen los Evangelios sinópticos (Mt 26, 63-65; Mc 14, 61-64; Lc 22, 66-71), es el instante en que el sumo sacerdote rasga sus vestiduras declarando blasfemia, y todos los presentes le condenan, declarándole ser digno de muerte.
Es una talla completamente anatomizada, sin articular y con sudario tallado ceñido al cuerpo, realizada en madera de cedro de primera calidad, de 1,83 metros de altura, y con policromía al óleo, siguiendo los cánones estéticos del neobarroco sevillano.
Habitualmente va tocado por un juego de potencias realizadas por el orfebre Manuel de los Ríos y cuenta con diversas túnicas.
«El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte.»Mt 26, 63-65 · Mc 14, 61-64 · Lc 22, 66-71
La imagen de Jesús inclina el rostro en señal de humildad, expresando la aceptación serena de la condena y la entrega total a la voluntad del Padre.
Presenta las manos atadas en la parte frontal, símbolo de la condición de preso y de la entrega voluntaria del Señor a sus captores.
Presenta signos de la bofetada que recibió de uno de los guardias en el proceso ante Anás (Jn 18, 22-23), vestigio del maltrato sufrido durante el prendimiento.
Muestra algún débil reguero de sangre consecuencia de la hematidrosis sufrida en la agonía de Getsemaní (Lc 22, 44), signo del sufrimiento interior de Cristo.
La imagen fue tallada por Francisco Berlanga de Ávila (Sevilla, 1958), imaginero y escultor discípulo de Francisco Buiza Fernández, uno de los grandes maestros de la imaginería sevillana contemporánea.
En 1973 ingresa en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Sevilla. Entre 1973 y 1979 entra en el taller del escultor y retablista Carlos Bravo Nogales, ingresando en este último año en el taller de Buiza.
Es autor, entre otras obras, de la imagen de Nuestra Señora del Carmen en sus Misterios Dolorosos, de la Hermandad del Carmen Doloroso de Sevilla (1984).
Los orígenes de la imagen se remontan a la etapa anterior de la cofradía, como Hermandad de Jesús ante Caifás. El camino hasta la materialización de la talla recorrió varios años de gestión, ilusión y esfuerzo.